Scheidingsangst bij baby’s

Miedo a la separación en los bebés

Puerta Danielle Kempers

Por qué se siente tan intenso – y cómo puedes ayudar a tu bebé (y a ti mismo) a pasar esta etapa más fácilmente

La ansiedad por separación es una palabra que a veces se menciona de forma ligera, pero para muchos padres no es nada ligera. Puede sentirse como si cada vez que te levantas — aunque sea para ir al baño — tu pequeño entre en pánico.

Sientes el tirón en tu pierna, la tristeza, la tensión en ese pequeño cuerpo. Y siendo honestos: eso a veces también te rompe el corazón.

Por eso quiero empezar con esto: lo estás haciendo bien. Tu bebé no es “demasiado dependiente”. Tú haces que el mundo sea seguro.

¿Cuándo ocurre la ansiedad por separación?

La ansiedad por separación suele alcanzar su pico alrededor de:

  • 8–10 meses
  • 14–18 meses

Pero puede aparecer desde los 4 meses hasta aproximadamente los 4 años. La intensidad y duración varían según el niño — y eso no dice nada sobre cómo educas.

¿Qué pasa en el cerebro de tu bebé?

Tu bebé aprende paso a paso que tú sigues existiendo, incluso cuando no estás a la vista. En inglés esto se llama permanencia del objeto — un hito importante y una señal de apego seguro.

Pero… entender que existes no es lo mismo que poder imaginarte. Y ahí está el problema.

Tu bebé siente algo así:

  • “Sé que estás ahí…”
  • “…pero no puedo verte, así que tal vez te hayas ido.”

Por eso tu bebé puede de repente:

  • llorar más fuerte cuando te alejas
  • querer seguirte a todas partes
  • reaccionar con enojo o angustia al irte o al acostarlo
  • reconocer tu partida por pequeñas señales (saco de dormir, luz apagada, puerta que tomas)

Esto no es terquedad ni un “comportamiento difícil”. Es biología. Un bebé usa tu sistema nervioso para regularse — sin ti, todo se siente más grande y aterrador.

¿Por qué se siente tan difícil para los padres?

Cada vez que tu bebé llora por ti, se siente como una pequeña alarma en sus dos cuerpos. Intentas navegar continuamente entre:

  • cuidarte un momento a ti mismo
  • estar para tu bebé cada segundo

Y eso es intenso. Día tras día.

Por eso quiero dejarte esta frase suavemente: tu bebé reacciona así porque tú eres su refugio seguro. No porque estés haciendo algo mal.

¿Cómo puedes ayudar a tu bebé con la ansiedad por separación?

A continuación encontrarás todos los consejos prácticos de mi blog anterior, complementados y profundizados. Toma lo que se adapte a ustedes y deja el resto. Tú conoces mejor a tu bebé.

1. Juega al escondite (sí, de verdad)

Quizás es el juego más conocido del mundo, pero neurológicamente es pura magia. Con el escondite tu bebé aprende que:

  • algo que desaparece,
  • también puede volver.

De forma lúdica construyes la permanencia del objeto y con ello la confianza. Reír y aprender van de la mano aquí.

2. Practica momentos cortos planeados de “irse un rato”

Empieza muy pequeño, desde la calma y no desde la prisa.

Por ejemplo, puedes:

  • Ir a otra habitación por 10–20 segundos y dejar a tu bebé jugar en la cuna o parque
  • ir a buscar la ropa o algo de la cocina

Luego vuelve claramente y vuelve a conectar. Así tu bebé aprende: “si creo que te he perdido, vuelves.”

Desde ahí puedes ir construyendo con calma, por ejemplo, dejando que una persona de confianza cuide brevemente cuando vas a hacer la compra.

3. No te vayas a escondidas

Muchos padres se van cuando su bebé está dormido o distraído. Lo hacen por amor: quieren evitarle la tristeza a su bebé.

Pero para un bebé puede sentirse así: “Estaba durmiendo... y de repente te fuiste. ¿Puedes desaparecer así?”

Eso puede causar más miedo y pánico. En bebés cuyos padres se van durante una siesta, a menudo se ve que al despertar entran en pánico. No entienden dónde están papá o mamá de repente.

Al decir siempre adiós a tu bebé y asegurarte de que te vea irte, le das confianza. Intenta que la despedida sea ligera, pero clara: no pasa nada porque te vayas un rato, y volverás.

4. Haz un ritual de despedida corto

Al igual que con el sueño, un ritual también da seguridad al despedirse. Al hacer siempre más o menos lo mismo, se vuelve predecible para tu bebé.

Un ritual de despedida puede ser, por ejemplo, así:

  • un abrazo
  • un beso
  • “te quiero, volveré”
  • saludar con la mano y luego darse la vuelta e irse

Mantén la despedida corta (así que no vuelvas constantemente cuando tu bebé lo esté pasando mal). Cuanto más vuelvas, más confuso será el mensaje.

5. Mantente lo más tranquilo posible

Tu bebé se refleja en ti. Cuando tienes dificultades para despedirte, tardas mucho o te emocionas, tu bebé tomará eso como ejemplo.

Eso no significa que no puedas sentir emociones, pero intenta mantenerte tranquilo y claro durante la despedida: sonríe, mira a los ojos, di que volverás.

Cuando te despides de manera tranquila y alegre, tu bebé aprende: “está bien que te vayas un rato, yo estoy seguro aquí.”

6. Reconoce los sentimientos de tu bebé y tranquilízalo

Tu bebé no es “difícil”; está pasando un momento difícil. Llorar es su manera de decir: “esto me da miedo, te necesito”.

Por ejemplo, puedes decir:

“Entiendo que no te guste que me vaya, pero ahora realmente tengo que irme. Te quiero y volveré lo antes posible.”

Tu bebé no tiene que dejar de llorar inmediatamente para ser comprendido. Solo reconocer su sentimiento regula su sistema nervioso.

7. Mantén una rutina para dormir

Al igual que con un ritual de despedida, una rutina fija para dormir da seguridad. Al seguir siempre pasos similares, tu bebé puede prepararse para el hecho de que va a dormir y por eso no te verá por un rato.

Una rutina para dormir puede consistir, por ejemplo, en:

  • ir tranquilamente juntos al dormitorio
  • cambiar el pañal y poner el pijama
  • poner el saco de dormir
  • momento corto de abrazo y una frase fija, como “que duermas bien, estoy cerca”

La previsibilidad de estos pasos da una sensación de seguridad y ayuda a tu bebé a pasar esta fase más fácilmente.

8. Pasa tiempo durante el día en el dormitorio de tu bebé

Algunos niños se alteran en cuanto das un paso en su habitación, porque esa habitación solo se asocia con “quedarse solo”.

Puedes cambiar esta asociación usando la habitación también durante el día para cosas agradables y cotidianas:

  • vestir
  • cambiar pañales
  • jugar juntos
  • charlar un rato o cantar

Por ejemplo, puedes poner a tu bebé un rato con algunos juguetes en la cuna mientras tú haces algo en la misma habitación (doblar ropa, ordenar un armario). Así se acostumbra a su cama y a la idea de que puede estar allí aunque tú no estés justo a su lado, pero sí cerca.

9. No añadas grandes cambios a la rutina

Cuando tu bebé pasa por un salto de desarrollo, una transición del sueño o una fase de ansiedad por separación, su sistema está especialmente sensible. Justo entonces es bueno mantener lo que él conoce.

Los grandes cambios, como dormir de repente en su cama o dejar que se duerma solo con un método nuevo, pueden ayudar a corto plazo, pero a largo plazo suelen complicar las cosas.

A veces los padres, por ejemplo, se quedan años acostados junto a su hijo porque empezó en una fase tan difícil. Por eso intenta ahora mantener la rutina que ya tienen lo más posible.

10. Asegúrate de tener un plan

Cuando no logras que tu bebé duerma y te sientes agotado, es muy lógico que intentes “de todo”. Pero todos esos intentos aislados suelen causar aún más inquietud.

Un plan de sueño claro puede entonces darte apoyo. Te ayuda a tomar las mismas decisiones paso a paso, para que tu bebé sepa qué esperar. Y tan importante: tú también.

¿Y si a ti mismo te resulta difícil?

Esta parte a menudo se olvida cuando se habla de la ansiedad por separación: tu sentimiento. Las veces que solo quieres ducharte, tomar un café o ir al baño solo, pero vuelves a ser llamado por ese pequeño llanto.

Está bien si a veces te resulta difícil. No eres menos amoroso, ni menos paciente, y ciertamente no eres un “mal padre” si tu mente a veces está llena.

La frase más hermosa que suelo decir a los padres es esta: “Puedes estar al lado de tu bebé y también al lado de ti mismo.”

No tienes que ser perfecto. Solo tienes que estar ahí. Y ya lo haces, cada día de nuevo.

¿Cuándo disminuye la ansiedad por separación?

Por lo general, la ansiedad por separación disminuye gradualmente entre los 12 y 18 meses, aunque en la edad preescolar puede reaparecer en pequeñas oleadas. Piensa en períodos de:

  • estar enfermo
  • nuevo cuidador o guardería
  • mudanza u otro cambio importante

Una cosa no cambia: tu presencia segura sigue marcando la diferencia. Tu bebé aprende, una y otra vez, que tú vuelves.

Por último: tú eres la cima de la montaña

La ansiedad por separación a veces se siente como una tormenta para tu bebé. Oleadas de tensión, lágrimas, pánico cuando desapareces de su vista.

Tú eres la persona con la que tu bebé se siente seguro: firme, cálido, familiar. 

Y también las madres/padres a veces necesitan descansar un poco. Puedes sentir que esto es difícil. Puedes respirar, llorar, reír, empezar de nuevo. Cada día.

Tu bebé no crece a pesar de ti, sino gracias a ti.

Deja un comentario

Atención, los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados.